Árbol del té

Del árbol del té, los aborígenes australianos y Cook

14 septiembre 2015

El Aceite del árbol del té, utilizado por los aborígenes australianos por sus propiedades antisépticas, fungicidas, antiinflamatorias y cicatrizantes.

Del árbol del té, los aborígenes australianos y Cook

Que no te engañe el título de este post, porque ni hablamos de una peli, ni de un libro de aventuras. Lo que si te contamos aquí, es la cronología de un aceite de propiedades prodigiosas, cuya historia ni se sabe a dónde se remonta. Cada día más conocido por tratarse de un antiséptico natural muy efectivo, se trata del árbol del té. 

El inicio de la aventura

El árbol del té debe su nombre al capitán James Cook, navegante y cartógrafo del mundo, que en 1770, al desembarcar en Australia, descubrió  la existencia de unos árboles, de con cuyas hojas su tripulación preparó un refrescante y energético té.

En esta expedición ya observaron que los aborígenes australianos utilizaban sus  hojas para preparar cataplasmas, que aplicaban en las heridas con el fin de tratar todo tipo de heridas e infecciones.

Propiedades antisépticas

Y ya más reciente en la historia, en 1925, el científico australiano Arthur Penfold demostró  las propiedades antisépticas de la esencia del árbol del té, varias veces superior a las del ácido carbólico, principal agente antibacteriano utilizado en la época.

El aceite del árbol del té se obtiene por destilación de las hojas del Melaleuca Alternifolia, árbol originario de Australia. Este aceite era utilizado por los aborígenes por sus propiedades antisépticas, fúngicidas, antimicrobianas, antivirales, antiinflamatorias, cicatrizantes y expectorantes.

Se trata de un líquido color ámbar, con un característico y fuerte olor, parecido a la menta o la clorofila. Presenta una composición muy rica en alcoholes conocidos como antibióticos naturales por su acción antimicrobiana. Además, también destacan en su composición el cineol o eucaliptol, responsable de sus propiedades antiinflamatorias.

Estas cualidades lo convierten en un aceite muy efectivo a la hora de eliminar granos, cicatrizar heridas y aliviar la piel tras una picadura de insecto y también como repelente.

Antipiojos, alternativo a los químicos

Aunque uno de los usos más extendido de este ingrediente, y por el que probablemente todo el mundo lo conoce, es el de repelente de piojos. Una alternativa muy natural frente a otros productos químicos muy abrasivos, tanto para eliminar piojos y liendres como para prevenirlos. Unas gotas de aceite en nuestro champú diario son suficientes.

El árbol del té también es valorado en cosmética por sus cualidades antiacnéicas. También, es muy efectivo en casos de erupciones e irritaciones cutáneas, verrugas,  infecciones de las cutículas de pies y manos o infecciones provocadas por hongos como por ejemplo el Pie de Atleta.

Ecolimpiador

Como ecolimpiador tiene otros usos interesantes como por ejemplo desodorante, para desinfectar la colada o incluso nuestro cepillo de dientes.

En definitiva, un aceite prodigioso que llegado “allende los mares”, se ha convertido en los últimos tiempos en el mejor ecomultiusos. Imprescindible en el botiquín familiar de nuestras casas.

¿Y tú? ¿Qué usos le das al árbol del té?

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