Cómo aumentar las defensas de nuestro organismo

Cuatro consejos para aumentar tus defensas frente al frío

11 diciembre 2017

Lo más indicado es tomar medidas a través de la alimentación, el ejercicio físico, la relajación y las plantas naturales, como la echinácea o el ajo negro

¿Frío, lluvia, nieve…? ¿Realmente, estamos preparados para hacer frente a estos cambios tan drásticos? ¿Y lo más pequeños de la casa?

Estamos en la época idónea para que nuestras defensas caigan en picado. A pesar de que poseemos un sistema inmunitario complejo que nos protege de bacterias, virus y parásitos con los que estamos en contacto diariamente, si descuidamos nuestra salud lo podemos debilitar.

Por ello, es aconsejable que prestemos más atención a la prevención y que aportemos un extra de salud a nuestras rutinas para evitar caer enfermos o, en caso de estarlo ya, acelerar el proceso de recuperación.

¿Cómo podemos aumentar las defensas?

Para protegernos frente a esa bajada de defensas, lo más indicado es tomar medidas a través de nuestra alimentación, el ejercicio físico, la relajación o descanso y las plantas naturales.

  1. Alimentación saludable. Una dieta rica en frutas y verduras, fuente de vitaminas y minerales, nos ayudaría a fortalecer nuestras defensas sobretodo por el contenido de vitamina C. Ésta vitamina es un excelente tónico, estimulante de las funciones inmunitarias y de las defensas de nuestro organismo.

Dentro de los alimentos, podemos destacar algunos como:

Jalea Real: el alimento de la abeja reina es un concentrado nutritivo y energético a base de vitaminas del grupo B, C, A, E, minerales (hierro, potasio, fósforo…), aminoácidos y ácidos grasos esenciales. Es un alimento revitalizante, ideal para reforzar las defensas y que combate y previene las infecciones-

Própolis: es una sustancia resinosa que las abejas recolectan de los árboles para endurecer las paredes de la colmena y protegerla de gérmenes. Se encuentra en pequeñas cantidades en la miel, contiene flavonoides (con actividad antioxidante), previene infecciones y es ideal para las vías respiratorias por su poder antigripal.

– Ginseng: capaz de estimular el estado de ánimo y la concentración, a la par que mejora la resistencia al estrés y la fatiga tanto psíquica como física. No en vano, ha sido muy utilizado desde la Antigüedad por la Medicina Tradicional China, en donde es conocido como ren shen.

  1. Practica ejercicio físico. El ejercicio moderado nos ayuda a mantenernos activos y ágiles. Andar, montar en bicicleta, nadar, correr, etc, mejora bastante nuestras defensas y también puede reducir los días de enfermedad. Además, el ejercicio nos ayuda a combatir el estrés, enfermedad en la cual nuestras defensas tienden a debilitarse.
  2. Descanso. Debemos dormir las horas recomendadas, aprovechando la luz natural, para poder estar descansados, recuperar la energía y tener las defensas más fuertes.
  3. El poder de las plantas naturales. Pueden ser nuestras grandes aliadas éste otoño e invierno si sabemos elegir la adecuada. Por su función inmunológica, destacan las siguientes:

Reishi y Shiitake. Son dos hongos utilizados desde la antigüedad que se encuentran mayoritariamente en Asia, ricos en principios activos entre los que destacamos los betaglucanos. Éstos alimentan a la fracción probiótica de nuestra mucosa intestinal y estimulan directamente nuestras defensas. El reishi y el shiitake también tienen funciones desinflamatorias, de recuperar los músculos agotados y ralentizar el envejecimiento de los órganos.

Tomillo. El tomillo contiene felones, unos compuestos que confieren a ésta planta multitud de propiedades: antibacteriana, antivírica, expectorante, antiséptica, mucolítica, antifúngica, antitusiva y antiinflamatoria, entre otras.

Echinácea. Se utiliza en el tratamiento del resfriado común. Está recomendada tanto en el tratamiento como en la prevención de las infecciones del tracto respiratorio superior. Sus principios activos aumentan el número de glóbulos blancos y favorecen la síntesis de interferón (molécula esencial en la actividad inmunitaria). Se puede utilizar también en casos de estrés o cansancio tanto físico como mental, ya que en éstas condiciones se debilita el sistema inmunitario.

Ajo negro. Se obtiene de la fermentación del ajo común mediante un lento proceso y posee propiedades medicinales  más efectivas que las del ajo blanco. Debido a la aliína, el principal componente, nos protege de bacterias y virus, ayudando al sistema inmunitario de nuestro organismo, entre otras propiedades.

 

 

 

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