10 claves para proteger tu piel del frío

7 noviembre 2016

Ahora sí que sí, llegó el frío, uno de los mayores enemigos para la piel. Protégela y evita su deshidratación, irritación o rojez con estos consejos

Desde bien pequeña, escuchaba decir a mi madre la mítica frase “Hace un frío que pela”, pero fue unos años más tarde cuando entendí su significado literalmente al ver los daños que causaba el frío en mi piel.

La bajada de las temperaturas se convierte en un enemigo para la piel, pero las más propensas a sufrir las consecuencias, son las pieles más secas, sensibles, finas y claras. Agravándose en personas con problemas circulatorios.

El frío provoca la vasoconstricción de los capilares, disminuyendo la irrigación de oxígeno y nutrientes a nuestras células, y retrasando la renovación celular. Esto provoca un cúmulo de células muertas que nos hacen tener una piel visiblemente opaca, apagada y sin brillo.

Así como somos conscientes de cuidar la piel en verano, no lo somos tanto en invierno. Debemos percatarnos que, con el frío, tomamos menos agua y disminuimos la película protectora de la piel debido a los factores externos como viento, calefacción o cambios bruscos de temperatura. Esto origina deshidratación, irritación, descamación, falta de brillo, rojeces…

Ante la debilitación de los capilares se necesitan más cuidados y reforzar la inmunidad de la piel. Hay que recuperar la barrera protectora de la capa córnea.

Los 10 consejos para proteger tu piel del frío

1. Mantener una dieta equilibrada.

2. Evitar el tabaco.

3. No saltarse la rutina diaria imprescindible (limpiar, hidratar, nutrir, proteger), mínimo dos veces al día. Reforzar  con complementos orales, como colágeno, antioxidantes

4. Usar diariamente un protector solar. Las radiaciones solares provocan en la piel un daño irreparable y aunque sea invierno, nos llegan.

5. Fortalecer los vasos capilares, con ingredientes que sean antiinflamatorios naturales, como puede ser el oleato de caléndula.

6. Masajear con una gotas de algún aceite vegetal antes de aplicar la crema de tratamiento (mejor si es de primera presión, virgen y biológico) ya que son ricos en glicéridos, Vitamina E y ácidos grasos, activos muy beneficiosos para la piel.

7. Evitar utilizar jabones perfumados.

8. No abusar de los baños calientes, que son perjudiciales para la circulación.

9. No olvidar la hidratación de las manos, para evitar las posibles grietas. Después de aplicar la crema mediante un suave masaje, poner unos guantes de lana.

10. La piel de los labios es una de las más sensibles. Utiliza productos reparadores, aunque sé que es difícil porque se hace por inercia, intentar no humedecerlos con saliva ya que provocamos más irritación.

Aunque sin duda, plantarle cara con una buena sonrisa es la mejor opción 🙂

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