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Fitoterapia, plantas medicinales y otras hierbas

9 Noviembre 2015

Fitoterapia es la ciencia que estudia la utilización de las plantas con finalidad terapéutica, pero ¿cómo se concentran sus principios activos?

Fitoterapia, plantas medicinales y otras hierbas

Fitoterapia. El uso de las plantas medicinales se remonta posiblemente a los orígenes del hombre, una tradición importante que ha sido transmitida, de generación en generación, a lo largo de la historia. Los remedios naturales han supuesto tiempo atrás, el único recurso del que disponían los médicos, lo que originó una gran preocupación por el conocimiento de las especies vegetales y sus propiedades, así como el interés por descubrir nuevas técnicas de cultivo,  nuevos modos de cosecha y de conservación, con el fin de mantener o potenciar su efecto.

Este atractivo se frenó en el siglo XIX, cuando el desarrollo de productos de síntesis despertó un nuevo interés, relegando el uso de las plantas a un segundo plano. Pero pronto la química comenzó a fijarse en los productos naturales, desarrollando el concepto de principio activo. El principio activo es la sustancia o sustancias presentes en las plantas y que son responsables mayoritarios de su actividad biológica.

No es mi fin en este artículo hablaros de la historia de la medicina natural, ni de las propiedades de alguna que otra planta. En esta ocasión, el objetivo es mostraros el proceso de cómo una planta, hoja o raíz es convertida en una cápsula, comprimido o glicerinado y sacar conclusiones sobre la efectividad de las nuevas formas de administración.

De la planta al extracto

De la misma manera que la manzana o naranja que comemos, la calidad de las preparaciones herbarias, comienzan desde los procesos agrícolas o de recolección en el campo.

El control sobre el cultivo, la plantación, el crecimiento, las condiciones climáticas  y el proceso de recolección son factores que inciden directamente en la calidad del producto. De todos estos procesos, es quizá la recolección uno de los más importantes. Conocer exactamente la parte a recolectar, ya que no todas las partes de las plantas contienen los principios activos de interés o mayormente concentrados, así como el momento del año en el que las plantas poseen la mayor concentración de principios activos,  asegurará la obtención de una materia prima de calidad.

Una vez recolectadas las plantas o sus partes, comienza una serie de procesos importantes para fijar las propiedades que tenían en el momento de la recolección: secado, selección, corte, mezcla, pulverización y tamizado. El fin, conseguir un polvo seco, uniforme y de calidad.

Cómo concentrar los principios activos de las plantas

Una vez que se ha secado la planta, es interesante extraer y preparar sus principios activos, eliminando así, las partes inertes  que no aportan ninguna propiedad al preparado.

Existen numerosas técnicas, las cuales van a depender del tipo de planta, de los principios activos y de las propiedades de los mismos:

1. Tisanas: Son aquellas extracciones en las que se utiliza el agua para extraer el principio activo. Según la textura o los componentes existen varios procedimientos.

Infusión Se hierve el agua y se coloca la planta seca. Reposo de 5- 15 minutos. Finalmente se filtra.
Decocción Introducir la planta en el agua hirviendo durante 5-20 minutos. Finalmente se filtra.
Maceración Se introduce la planta en agua a temperatura ambiente durante varias horas.
Digestión Maceración de la planta, pero la temperatura del agua es de 50ºC
Percolación El agua atraviesa una columna llena de planta pulverizada. De esta manera, se extraen los principios activos solubles en agua.

2. Tinturas: Los principios activos se extraen mediante una maceración pero en esta ocasión se utiliza el alcohol como disolvente. De esta forma,  5 gramos de tintura equivalen a un gramo de planta pulverizada (5:1)

3. Extractos: En esta presentación, los principios activos de las plantas son concentrados. El primer paso consiste en extraer los principios activos de las plantas pulverizadas. Para ello, generalmente se utiliza agua, alcohol o glicerina o combinación entre ellos. El siguiente paso, consiste en la concentración de los extractos. Para que esto sea posible, es necesario evaporar el disolvente a una temperatura inferior a 50ºC y someterlo al vacío. Según la textura del extracto podemos diferenciar:

Extracto fluido Se evapora el disolvente (alcohol de 70ºC) ayudado del vacío, hasta estandarizar la concentración 1:1 (1 gramo de planta equivale a 1 gramo de extracto)
Extracto blando Se elaboran a partir de los anteriores, pero se evapora hasta conseguir una masa espesa. La concentración es aproximadamente 2:1(2 gramos de planta equivale a 1 gramo de extracto)
Extracto seco Se elabora a partir del anterior o por liofilización hasta obtener extractos con concentraciones de aproximadamente 5:1 (5 gramos de planta equivale a 1 gramo de extracto)
Extracto nebulizado Extractos secos obtenidos tras pulverizar gotitas muy finas que se desecan instantáneamente por calor.
Extracto glicerinado Una vez extraído los principios activos de una planta, se disuelven en glicerina (es importante que sea glicerina vegetal). De esta manera se puede usar los extractos conservando las propiedades de la planta original, y sin utilizar conservantes u otras sustancias

La calidad de los preparados

El interés que los preparados herbarios han recobrado en la actualidad se debe en gran medida al desarrollo y perfeccionamiento de técnicas de análisis de las plantas y los extractos vegetales, asegurando así, la calidad de los productos resultantes. Con estas técnicas se permite saber la presencia y la cantidad de principios activos de las plantas. Para asegurar la calidad de un extracto y, por tanto, la del producto final. Es importante que esté estandarizado y titulado.

Un extracto titulado es aquel extracto en el que conocemos la cantidad exacta de principio activo y un extracto estandarizado es aquel en el que nos garantizan la misma cantidad de principios activos independientemente del lote y la fecha de fabricación.

De los preparados a las formas galénicas

Para finalizar el proceso, sólo queda incluir estas preparaciones en formas galénicas: Jarabes, pomadas, comprimidos y cápsulas son las más representativas. La forma de administración dependerá de muchos factores como la capacidad de disolución del preparado, la finalidad o simplemente las preferencias del consumidor.

Cualquiera que sea el resultado final, lo importante es consumir un preparado de calidad. Podemos asegurar que así es, si hemos controlado todos los procesos citados anteriormente.

En la calidad está la diferencia.

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